LA DEBILIDAD ESTRUCTURAL DEL ESTADO
17 de septiembre 2018

LA DEBILIDAD ESTRUCTURAL DEL ESTADO DEMOCRÁTICO
DE LAS IDEOLOGÍAS DE LA MANIPULACIÓN A LA PROFUNDIZACIÓN DE LOS DERECHOS
Erosionar el modelo democrático es la estrategia de la corrupción

A quienes tienen como referente los modelos Europeos, Norte Americano, en la comparación de la identidad cultural. Latino américa que está más cerca y se comparte, elementos, tanto en lo cualitativo, cuantitativo, en la suma de su multietnicidad, cualidades comunes, en ello, el idioma, el territorio, como ejes centrales. Los años setenta, visibilizaron el SIDA de las democracias Latinoamericanas, nacientes, marcaron los agujeros del odio, las dictaduras, militares, gobiernos de facto enmascarados por votaciones de minorías, manipuladas y vejadas por las necesidades. Concentración del poder, en acuerdos desarrollados por debajo de la mesa, la permanente declinación de un poder de gobierno con identidades culturales propios, proclives a la corrupción, Argentina – Carlos Menen, México Carlos Salinas de Gortari, Brasil - Fernando Collor de Mello, Colombia no se queda atrás con la transversalidad nefasta de los terratenientes, narcotráfico, paramilitarismo, que en común se identifican en la región con la nueva colonización, la de las multinacionales como Odebrecht, América Móvil, Exxon, lamentable mente el capital multinacional, tiene un gran costo, sobre la pobreza de la región, al no llega a las comunidades de ciudadano en el territorio.
El modelo europeo, de la colonización en África, versus la globalización de los derechos civiles, la corrupción corporativa, frente a la democracia. La sociedad contemporánea, está aprueba, el agotamiento de los recursos naturales, un fin en sí mismo, la explotación a ultranza.
La identificación de un modelo latinoamericano, la primera y segunda guerra mundial, como reflejo de lo que no debe ser, la espoliación de Sur África, superando las crisis humanitarias, modelos más cercanos a la crisis, distanciado la guerra, las invasiones, enarbolar el sentido de la autodeterminación de los pueblos, se constituye en elementos comunes a la civilización.
Los pueblos deben construir sus proyectos, distanciarse de lo endógeno de la doble moral, las crisis internas, que son, olas que van y vienen, las ideologías políticas que son coyunturales y que no permiten, pasar cuenta de cobro democrática a los gobernantes que en el inmediato anterior hicieron de los estados una fuente de saqueo, dejando a la deriva, la educación, el trabajo en los estándares de la OIT, la salud, la calidad de vida que es lo propio de la finalidad de las democracias.
La ropa sucia se lava en casa, es una expresión muy latinoamericana. La ropa extendida, nos enseña que los procesos políticos como el de Colombia, por lo cercano del proceso electoral que se acaba de desarrollar, al igual que la región, visibiliza, las extremas, derechas, externas de izquierda en especial, el ingreso a una hegemonía social, léase, la tendencia de los movimientos sociales, en paralelo, negros, LGTBI, mujeres, jóvenes, nuevas ciudadanías. Un progresismo de centro que revindica las minorías, los derechos de la colectividad, si, se quiere, lo más cercano a lo social demócrata, a la convivencia en las diferencias a partir de la razón.
El mesianismo, que ha arrollado a la región y ha llevado al mundo al caos, guerras internas, escalan en regionales e internacionales, mundiales.
El ejercicio de la política, las alianzas, los acuerdos, las coaliciones, el impacto sobre la continuidad de los legítimos intereses de la sociedad, son el objeto de análisis. Lo peor que puede pasar a un partido, naciente que se alimenta de las fuentes de la democracia y el progresismo, es que en los pasos más sólidos, cual es el logro de las candidaturas a regionales, municipales, distritales, es el cuidarse de las figuras, de los egos, en el que el desafío, está más allá del interés y la figuración del síndrome de la televisión y de los medios, desfavorece el camino forjado en las venas abiertas de una sociedad, que ha puesto los muertos, es la victima finalmente de los desaciertos del poder. Ser, es entender que los factores estructurales están en el modelo de participación amplia y se concretiza en nuevas figuras, en especial de quienes ya han acumulado una exitosa gestión y administración lo más cercana a lo logrado, en grado sumo. Declinar el rompimiento, el resquebrajamiento del modelo progresista es la premisa que profundiza la debilidad estructural del estado democrático, erosiona el modelo de identidad cultural nación, es la estrategia de la corrupción de las ideologías, de la manipulación a la profundización de la ausencia de los derechos civiles, logrados hasta ahora por la humanidad.
Por: Fernando Ballesteros Valencia
Periodista Comunicador Social

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